¿La finasterida para la caída del pelo empeora tu erección? Lo que dice la evidencia


El Dr. Ramón Rogel Bertó, urólogo especialista en andrología en Gandía (Valencia), explica en este artículo qué se sabe hoy sobre la relación entre la finasterida, el tratamiento oral más usado para la alopecia androgenética, y la disfunción eréctil.
La pregunta suele llegar a consulta con miedo y con información contradictoria sacada de foros.
Una revisión sistemática publicada en junio de 2026 permite por fin poner números concretos encima de la mesa.
Cómo actúa la finasterida y por qué puede afectar a la erección
La finasterida y la dutasterida pertenecen al grupo de los inhibidores de la 5-alfa-reductasa. Esta enzima convierte la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), un andrógeno más potente que, en hombres con predisposición genética, va miniaturizando el folículo piloso hasta que el pelo se afina y deja de crecer. Al bloquear la enzima, la DHT circulante baja alrededor de un 70%, mientras que la testosterona suele mantenerse estable.
El problema es que la DHT no actúa solo en el cuero cabelludo. También interviene en la próstata, las vesículas seminales y otros tejidos del aparato reproductor masculino. Por eso tiene sentido biológico que, en algunos hombres, bajar la DHT se traduzca en menos deseo, peor calidad de erección o menor volumen de eyaculado. La finasterida bloquea un solo tipo de la enzima y la dutasterida bloquea los dos, lo que explica que la segunda reduzca más la DHT y, en los estudios, se asocie a algo más de efectos sexuales.
Qué dice la revisión sistemática de 2026
La revisión, firmada por Złotowska y colaboradores en Frontiers in Medicine, siguió la metodología PRISMA y analizó 41 estudios publicados hasta diciembre de 2025. Sus cifras principales son estas.
En los ensayos controlados con placebo, entre el 1,9% y el 6,7% de los hombres que tomaban finasterida oral de 1 mg refirieron algún efecto sexual. En los grupos placebo, que no tomaban ningún fármaco activo, la cifra fue del 0,9% al 3,9%. Con dutasterida, el rango subió al 4,1–12%, frente a un 4–5% con placebo.
Traducido a la práctica: de cada 100 hombres que toman finasterida, entre 2 y 7 notarán algún cambio. Pero de cada 100 que toman una pastilla sin principio activo, entre 1 y 4 también lo notarán. El fármaco explica una parte de esos síntomas, no todos. Además, la mayoría fueron leves y desaparecieron al suspender el tratamiento, y en algunos ensayos incluso mejoraron manteniéndolo.
La finasterida tópica aporta un dato interesante. En un ensayo fase III, los efectos sexuales aparecieron en el 2,8% con la versión tópica, el 4,8% con la oral y el 3,3% con placebo. La exposición sistémica con la forma tópica fue más de cien veces menor.
El efecto nocebo: por qué la información también cuenta
En 2007, un grupo de urólogos italianos publicó en The Journal of Sexual Medicine un estudio especialmente revelador. Dieron finasterida a hombres con hiperplasia benigna de próstata sin decirles qué fármaco era. A la mitad les advirtieron de que podía causar problemas de erección, de deseo o de eyaculación, y a la otra mitad no. Al cabo de un año, los avisados refirieron efectos sexuales en un 43,6%, frente a un 15,3% de los no avisados. Todos tomaban el mismo fármaco a la misma dosis.
Esto no significa que haya que ocultar información: el consentimiento informado es obligatorio y necesario. Significa que la manera de explicarla importa. En hombres jóvenes con caída del pelo que llegan después de horas de lectura en foros, la ansiedad anticipatoria puede ser, por sí sola, un factor que empeore la erección.
¿Existe el síndrome post-finasterida?
Se han descrito hombres con síntomas sexuales, y a veces del estado de ánimo, que persisten meses o años después de dejar el fármaco. La propia revisión reconoce que su prevalencia es desconocida. Buena parte de los datos procede de encuestas en población autoseleccionada, lo que limita mucho las conclusiones. Un estudio observacional amplio encontró disfunción eréctil persistente en torno al 0,8% de los hombres jóvenes expuestos a finasterida a dosis bajas, aunque ese diseño no permite establecer causalidad. Tampoco se ha demostrado que estos pacientes tengan un déficit clásico de testosterona.
En mi experiencia clínica, lo honesto es decir las dos cosas a la vez: existe, es poco frecuente y todavía se entiende mal. En 2025, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) confirmó la ideación suicida como reacción adversa de la finasterida oral, con frecuencia desconocida. Señaló además que la disfunción sexual puede contribuir a los síntomas depresivos, y acordó incluir una tarjeta informativa en los envases de 1 mg.
La recomendación es clara: ante un bajo estado de ánimo, hay que suspender el tratamiento y consultar a tu médico prescriptor del producto.
Minoxidil oral y otras alternativas
El minoxidil oral a dosis bajas se usa fuera de ficha técnica para la alopecia androgenética. Es un vasodilatador y no actúa sobre la vía de los andrógenos, así que su perfil de efectos secundarios es otro, sin ser inocuo. Un trabajo retrospectivo de la Universidad de Nueva York publicado en 2026 en el British Journal of Dermatology sugiere que tomarlo por la mañana podría mejorar la respuesta, por el ritmo circadiano del folículo. Es un dato preliminar que habrá que confirmar. La elección del tratamiento capilar corresponde a dermatología. Desde la urología y la andrología, nuestro papel es valorar la parte sexual y hormonal.
Cuándo la disfunción eréctil no se debe a la finasterida
No toda disfunción eréctil que aparece durante el tratamiento está causada por él. En hombres de 25 a 40 años son frecuentes la ansiedad de rendimiento, el mal descanso, el alcohol, el tabaco, el sobrepeso o un déficit de testosterona no diagnosticado. A veces, la disfunción eréctil es incluso el primer aviso de un problema cardiovascular. Por eso la revisión recomienda valorar la función sexual y el estado de ánimo antes de empezar: si luego aparece algún síntoma, hay una referencia con la que comparar.
¿Cuándo consultar?
Conviene consultar con un urólogo o andrólogo si notas cambios en la erección, el deseo o la eyaculación que duran más de unas semanas tras empezar el tratamiento, o si esos síntomas persisten después de suspenderlo. También tiene sentido una valoración antes de iniciarlo si ya tenías dudas sobre tu función sexual, antecedentes de ansiedad o depresión, o si estás pensando en abandonarlo por miedo sin haberlo hablado con nadie.
Si aparecen tristeza persistente, pérdida de interés o ideas de hacerte daño, suspende el fármaco y busca ayuda de inmediato; en España puedes llamar al 024.
Si tienes dudas o quieres una valoración personalizada, puedes contactar con el Dr. Ramón Rogel en Gandía (Valencia). Consultas presenciales y videoconsulta disponible.
Tel/WhatsApp: 644042900.



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